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La cicatriz de Chipre

La cicatriz de Chipre

Para la mayoría de los habitantes de nuestro extremo de Europa, Chipre no es más que un lejano país del otro lado que apenas aparece en las noticias. Podría ser una isla mediterránea más, con sus ruinas antiguas y  sus resorts de playa. Una vez que la visitas no te deja indiferente. Sus últimos años de historia la han convertido en dos mundos muy distintos que tratan de convivir dentro de una misma isla.
A finales de los 50 Chipre era otra más de las colonias británicas que querían cortar sus lazos con la metrópoli. La minoría turca, un 17 % de la población, se oponía a la unión de la isla con Grecia, situación deseada por la mayoría de la población greco-chipriota. El 16 de agosto de 1960 se proclamó la República de Chipre, con la condición de ser un país independiente, con Inglaterra, Turquía y Grecia vigilando que se cumpliera el equilibrio pactado entre las comunidades griega y turca de la isla.

Calle cortada en el centro de Nicosia

Las cosas no iban de maravilla y en el 64 la ONU ya tuvo que mandar fuerzas para establecer una zona verde que hicera de colchón entre ambos grupos. Pero en julio del 74, aprovechando que un golpe militar había derrotado al gobierno legal, Turquía invadió la parte norte de la isla para proteger a los turco-chipriotas. En menos de un mes ocupó el 37 % del territorio y se estableció una frontera entre la parte norte y sur de la isla. Varios cientos de miles de chipriotas tuvieron que dejar precipitadamente sus hogares para irse a refugiar a la parte que consideraran segura de la isla, y desde entonces una cicatriz divide el país, encerrando a cada comunidad en su parte de la isla y sin posibilidad de cruzar la línea.
El ejemplo más sangrante es la capital Nicosia. Su centro histórico está rodeado por una muralla circular impresionante, pero dividido por la mitad por un irregular diámetro de edificios abandonados con las ventanas tapiadas y las paredes con restos de disparos. Bidones y ruedas de coche añejadas por el paso del tiempo interrumpen abruptamente las calles perpendiculares a esa línea, y bunkeres abandonados recuerdan que las cosas estuvieron peor en el pasado.

Los bidones cortan la calle en la zona griega

Los bidones cortan la calle en la zona griega

La ciudad de Famagusta, en la costa oriental, era uno de los centros turísticos más boyantes del mediterráneo en los años 70, visitado regularmente por estrellas del celuloide. Tuvo la mala fortuna de que la línea divisoria pasara justo al sur y que en el alto el fuego no se pusieran de acuerdo sobre quién debía controlar el barrio llamado Varosía junto a la playa, así que desde entonces quedó sellado y nadie puede entrar en él. Una ciudad costera de hoteles como Salou, convertida de la noche a la mañana en una ciudad fantasma, detenida en el tiempo como si fuera el escenario de una película de una catástrofe nuclear.

Zona de separación en el centro de Nicosia

El resto de la isla repite el mismo patrón. La parte sur, integrada en la Unión Europea, parece un país mediterráneo más. Edificios modernos, coches de alta gama con la condensación del aire acondicionado en las ventanas y precios en Euros. Al lado norte de la llamada línea Atila, los edificios recuerdan a oriente medio, los coches llevan las ventanillas bajadas a pesar del calor, y se paga en liras turcas. Sólo Turquía reconoce la República Turca de Chipre, que aprovecha el limbo legal internacional para prosperar a base de turismo y casinos.
Para los greco-chipriotas la parte norte no deja de ser territorio ocupado. Los turco-chipriotas dejan claro que no tienen intención de irse, iluminando una bandera enorme con la media luna en las montañas que limitan Nicosia. Así las cosas y como de repente en abril de 2003 se abrieron 4 pasos en la frontera y los chipriotas pudieron volver a visitar la otra parte de la isla. Me sorprendió que la mayoría no conozca nada de la otra parte. Si le preguntas a la gente por indicaciones de cómo ir a tal sitio de la otra parte, no saben. No han estado. El seguro del coche no vale en la otra parte de la isla y no les gusta tener que enseñar la documentación para pasar a lo que debería ser su país. El 3 de abril de 2008, con menos bombo que en Berlín, se reabrió el cruce peatonal de la calle Ledra en Nicosia, que cuando se cerró simbolizó la partición de la ciudad. Quizá sea un paso más consistente para borrar la cicatriz.

Único trozo permitido de la playa en Famagusta, con los hoteles abandonados detrás y a lo largo de la costa

2 Comments

  • August

    Hola chicos! Que ilusión leeros, de verdad.
    Me alegro mucho que estéis ya en ruta. Chipre, pah, la verdad me ha sorprendido lo que habéis contado, no lo sabía que estaba así tan cruda la separación entre norte y sur.
    Que sigáis disfrutando a full cada momento. Saludos desde Montevideo.

    5 agosto, 2011 at 11:35 am
  • ana maría ramón

    ¡hola,holaaaaaaaaaaa!¡TROTEROS! como lo llevais?como me gusta,cuantísimos restos de historia encantada y vaya redacciones como os lo currais.Seguid así y que el cansancio no pueda con vosotros ¡eh!ANIMO.besazos.

    5 agosto, 2011 at 9:24 pm

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