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Paris para reincidentes

Catedral ortodoxa Paris

Paris para reincidentes

París siempre sorprende. No en vano es la ciudad más visitada del mundo. Esta vez el motivo del viaje era una escapada de puente para visitar unos amigos viajeros que se acababan de cambiar de casa. Y como buenos viajeros, acabaron haciéndonos dar una particular vuelta al mundo a través de los barrios de París. Si eres de los que siempre vuelves a París, y no quieres volver a hacer cola para entrar al Museo del Louvre, aquí tienes algunos rincones que te sorprenderá descubrir.

Zvavo con agua mas cintura

Zvavo con agua a la cintura

Era el fin de semana de enero en el que los parisinos temían que iba a llegar la riada del siglo. Todo el mundo acudía a ver el Zvavo del puente del Alma esperando que el agua no subiera más allá de los hombros. El Sena estaba a punto de rellenar los ojos de los puentes, y la navegación hacía días que se había detenido, dejando los barcos restaurantes anclados en mitad del agua, como islas metálicas.

Crecida enero Paris

Crecida enero Paris

El día era gris, y en una acera del lateral del puente del Alma, sobre la salida de una carretera subterránea refulgía una masa dorada, rodeada de flores y carteles. Al acercarme vi las fotos de Diana de Gales. Era un altar popular que recogía las muestras de cariño de sus admiradores en el lugar bajo el que había perdido la vida en el fatal accidente de tráfico. Lo que no sabía es que la escultura dorada no tenía nada que ver con Diana. Es la réplica a tamaño natural de la llama de la Estatua de la Libertad que Francia regaló a Estados Unidos en 1886 para conmemorar el centenario de la declaración de independencia.

Llama de la libertad Paris

Llama de la libertad Paris

Pero desde allí la vista que me llamó la atención fue la de las cúpulas doradas que se recortaban sobre el Sena junto a la torre Eiffel. Una vista de postal que nunca había visto antes y que pronto se convertirá en un paisaje típico de la ciudad porque tiene mucha fuerza. Inaugurada a finales de 2016, la catedral de la Santísima Trinidad es la sede de la Iglesia Ortodoxa rusa. Se puede visitar, pero en esos momentos estaba cerrada, así que mis amigos me ofrecieron entrar a otra iglesia ortodoxa que había cerca de su casa. Y así empezó todo.

Templo ortodoxo Paris

Templo ortodoxo Rue Lecourbe Paris

Una placa discreta en el 91 de la Rue Lecourbe es la única señal que indica la presencia de una iglesia ortodoxa en el patio interior. Llegamos al anochecer y parecía que estaba cerrada. Pero tuvimos suerte. Se estaba celebrando un servicio y fue como trasladarnos al corazón de Rusia en un instante. La iglesia en penumbra apenas dejaba adivinar la madera de las paredes, tenuemente iluminadas por las velas  los fieles. Los cantos a cuatro voces inundaban todo el espacio y permanecimos en silencio un buen rato disfrutando de este inesperado regalo que ofrecen las grandes ciudades.

Interior templo ortodoxo Paris

Interior templo ortodoxo Paris

Al llegar a casa estábamos tan sorprendidos que nuestros amigos se ofrecieron a mostrarnos más rincones de ese estilo en París al día siguiente. El primero fue el barrio chino, que se estaba preparando ya para la celebración del año nuevo. En las cercanías del metro Olympiades se elevan unos bloques de apartamentos gigantescos, alrededor de los cuales los negocios chinos y vietnamitas son los protagonistas. Tras entrar a un centro comercial, en un segundo piso se accede a una terraza elevada y en un rincón una puerta da un templo budista que parece traído directamente desde Indochina en el que alternan pacíficos budas con otras figuras de miradas inquietantes.

Templo budista de Paris

Templo budista de Paris

En los bajos del mismo complejo, y accediendo a través de la rampa de un garaje, se encuentra otro templo budista todavía más auténtico. Las imágenes no son las habituales de Buda, pero la parafernalia de ofrendas de frutas, flores e incienso es similar. Incluso tienen las piezas de madera esas que tras tirarlas te dejan elegir la tablilla con la respuesta a esa pregunta que te inquieta. Pero lo más llamativo, además de la entrada, es el sistema de captación de humos que llega hasta cada una de las imágenes en las que se pueden encender velas. ¿Normativa europea en alma asiática!

Templo chino en Paris

Templo chino en Paris

Tan encantados nos quedamos que nos ofrecieron un cambio de cultura y nos fuimos a la estación de metro La Chapelle para visitar el templo de Ganesha en la calle Philippe de Girard. Llegamos en medio de una puja y fue como transportarnos a India. Los olores, los cánticos, el ritual con el fuego de los brahmanes en sus túnicas  con el torso medio desnudo, las guirnaldas de flores alrededor de las deidades, las ofrendas de comida por todos lados. Y la sonrisa blanca de las caras oscuras que te transmite una agradable sensación de paz.

Sacerdotes en templo hindu Paris

Sacerdotes en templo hindu Paris

Quisimos aprovechar el subidón y regalarnos una comida India sin sucedáneos, pero el pasaje Brady (metro Chateau d´Eau), lleno de restaurantes indios y uno de los sitios más recomendables para disfrutarlos según nos contaron,  estaba cerrado a la hora de comer ese día. Para desquitarnos y subir aún más el listón nos propusieron ir a un restaurante marroquí sacado del mismísimo Marraquech. Visto los sitios a los que nos habían llevado no quise dudar y allí que nos fuimos.

Restaurante junto Mezquita Paris

Restaurante junto Mezquita Paris

Vuelta al metro para dejar atrás la India y transportarnos a Marruecos en un instante. Enfrente del Jardín Botánico, al otro lado de la calle Geoffroy Saint Hilaire se encuentra la Gran mezquita de París. Si te cierran los ojos y te colocan en el patio de la mezquita te costaría creer que no estás en Marruecos. Construida hace casi 100 años, en los tiempos del protectorado francés, fue fácil traer artesanos expertos que construyeron una joya que pasa desapercibida entre las múltiples atracciones de París.

Gran mezquita Paris

Gran mezquita Paris

Los zellij y las filigranas de yeso de las paredes o el artesonado de los techos puede que no tengan la antigüedad de las famosas mezquitas marroquíes, pero para los ojos del turista medio son igual de bonitos. Mismas alfombras, mismos biombos de madera para entrar a la sala de oración, mismo alminar… nos sentimos teletransportados. Seguro que algún usuario pícaro de Instagram la ha utilizado para ponerlas de fondo de un viaje virtual a Marruecos con el coste tan sólo de los billetes de metro.

Entrada sala oracion mezquita Paris

Entrada sala oracion mezquita Paris

Fue tan sólo un viaje de un fin de semana pero por la intensidad de las culturas visitadas nos pareció casi una vuelta al mundo. Una variedad de sorpresas escondidas entre las grandes atracciones turísticas que ofrece esta maravillosa ciudad. No es que haya que recorrerlas todas el mismo fin de semana, pero si eres de esos que siempre regresas a París, igual te vale para dirigir alguna tarde los pasos perdidos.

Templo hindu Paris

Templo hindu Paris

Entrada templo Chino Paris

Entrada templo Chino Paris

 

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