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Mercadillos navideños en Múnich y Zaragoza

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Mercadillos navideños en Múnich y Zaragoza

Los mercadillos navideños son una buena opción para escaparse los días festivos que tenemos a principios de diciembre en España. Los que tenemos pasión por el viaje y queremos aprovechar a tope los días rojos del calendario, nos ponemos en marcha a pesar del frío que haga en cualquier destino europeo en diciembre. Este año tocaba reencuentro con amigos dispersos por Europa en los mercados navideños de Múnich y Zaragoza.

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Puesto de velas en el mercado navideño del prado de Teresa

Unos lo llaman puente de la Constitución y otros de la Inmaculada. Si por mi fuera movería esta acumulación de festivos más temprano en el otoño o a primavera, para que los días fueran más largos y se pudieran aprovechar más horas de luz. Igual en un puente largo situado en otro momento del año, la gente se animaba a moverse más que diez días antes de Navidad, con lo que se contentaría a la industria turística. Pese a eso no hay que desaprovecharlo. Ya hemos contado en otras entradas del blog nuestras aventuras para ver auroras boreales en Islandia en estas fechas, que es otra buena opción para escaparse.

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Nubes ordenadas en lineas al entrar a Alemania

Tras sobrevolar los Alpes cubiertos de nieve, las nubes estaban formando un mar blanco tapando Alemania. Cumpliendo con el tópico cuadriculado alemán, estaban ordenadas en filas paralelas, ofreciendo una curiosa estampa aérea. Nada que se pueda parecer al caos. Todo bien organizado. Tan bien, que si uno llega con mono de vino caliente, nada más bajar del avión se tropieza sin querer con el primero de los múltiples mercadillos navideños de la ciudad.

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Pista de hielo en el aeropuerto de Munich

Encajado entre la terminal aérea y la entrada al tren que te lleva al centro, las casetas de madera alrededor de la pista de hielo y la música de villancicos te dan una cálida bienvenida para combatir el grado escaso sobre cero que se le logra arrancar a la escala Celsius. Si no se tiene tiempo de bajar al centro porque la conexión aérea es corta, en el mismo aeropuerto se puede matar el gusanillo de comer salchicha y aprovisionarse de dulces navideños o comprar la decoración para el árbol de navidad.

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Dulces para admirar en Luitpold

La verdad es que la ciudad entera parece un mercado. En cada rincón del centro se levanta un mercadillo navideño. Y a pesar del frío, la gente los abarrota todos. Gracias al glühwein, el tradicional vino especiado caliente, y las calorías de las salchichas y los dulces, se puede aguantar el paseo. Aunque se agradece entrar a tomar algo caliente a cubierto para templar el cuerpo. Si se está por la zona de Odeonsplatz y hay ocasión, el popular Luitpold es una buena elección. Tiene una selección de dulces artísticos que casi dan pena comérselos. Y total, ¡barato no va a ser en ningún sitio!

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El bullicio de Marienplatz

Aunque no es navideño, Viktualienmarkt es el mercado más famoso de la ciudad. Los amantes de los puestos al aire libre disfrutaran del paseo entre sus productos ordenados escrupulosamente. En la zona cercana a la iglesia de San Pedro están las carnicerías y tiendas de embutidos, abarrotadas de clientes desde tiempos inmemoriales. Lo que es novedad son los grupos de militantes vegetarianos manifestándose pacíficamente en la acera de enfrente, reclamando que no se maten animales. Curioso contrapunto.

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Mercadillo en el patio de l Residenze

A la vuelta de la esquina está Marienplatz, que si normalmente está concurrida, con las casetas navideñas, se vuelve casi intransitable. A pesar de todo, será difícil no pasar por ahí. Más tranquilo se está en la Residencia, el antiguo palacio de los Reyes de Baviera. Es una de las visitas turísticas típicas de Munich, pero hasta en tan regio lugar han aprovechado el patio para montar más mercadillos navideños, con sus figuras de belén montadas en torres a modo de pequeñas pagodas. Allí degusté el kürtőskalács, curioso postre húngaro cocinado alrededor de una estaca. Todo un descubrimiento para recomendar.

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Pista de hielo en Karlsplatz

Otro de los rincones populares es el mercadillo que se monta en Karlplatz. Para atender a los visitantes, las casetas de madera aquí tienen dos pisos, ofreciendo un balcón elevado al aire libre (grr) desde el que disfrutar las vistas de la pista de patinaje sobre hielo que se instala en invierno. Menos mal que el vino caliente ayuda a sobrellevarlo mejor.


Conocía  Munich de visitas anteriores, así que limité el recorrido turístico a un par de sitios nada más. El primero, al que voy cada vez que vuelvo, es la ola estática del Englishgarden, que me sigue embobando como el primer día. A pesar de que la temperatura jugaba alrededor de los cero grados, y que el agua no se congela porque se mueve, los surfistas hacen cola pacientemente para que les llegue el turno de entrar a surfear sus 15 segundos de adrenalina.

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Salón del Nymphenburg

El segundo lugar fue el palacio de Nymphenburg, una especie de versión bávara de Versalles que no conocía y de cuyo salón de piedra había oído hablar maravillas. Se puede llegar fácilmente con el tranvía #17. La idea de este viaje era estar con mis amigos más que visitar atracciones, por lo que si al lector le interesa informarse sobre qué visitar en Munich, puede seguir los consejos de mi amigo David en este post.

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Mercado navideño al abrigo del frío bajo carpa

Pero lo que de verdad hace único a Munich es la evolución inteligente del concepto del mercadillo navideño. Tirando de la experiencia de la Oktoberfest, aprovechan para instalar en el mismo prado de Teresa unas carpas gigantes en las que, a buen resguardo de las inclemencias del tiempo, montan los consabidos puestos navideños que se repiten por toda la geografía centroeuropea. La ventaja es que puedes quitarte el gorro y los guantes, y destensar el gesto rígido de la cara helada.

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Arbol de Navidad fabricado con restos de bicis iluminado por el pedaleo de visitantes

En el exterior unas esculturas de cristal iluminado recuerdan las figuras de hielo de otras latitudes. El árbol de navidad está hecho con bicicletas recicladas y se ilumina con el pedaleo de los visitantes que quieren entrar en calor. Una de las carpas está dedicada a comidas exclusivamente. Las mesas están dispuestas como si de un biergarten se tratara, pero los puestos a su alrededor  son de las más diversas gastronomías posibles. Nosotros cenamos una enjera para recordar nuestro anterior viaje por Etiopía.

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Parece más un zoco de oriente que Munich

Otra de las carpas está dedicada a puestos de artesanías. También hay detalles para comprar de todos los rincones del mundo. En algún momento incluso te parece estar en un zoco de Estambul. Nos contaron que aún hay otra carpa más dedicada a actuaciones en vivo, pero ahí ya no fuimos. Siempre es bueno que queden cosas para próximas escapadas.

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Aspecto de Zaragoza en Navidad

Antes de terminar estas líneas me gustaría dedicar unas palabras al mercadillo navideño de mi ciudad, Zaragoza. Tras volver de Múnich fue una grata sorpresa acercarme a la plaza del Pilar y verla invadida por un bullicioso ambiente navideño. El tradicional belén gigante de mi infancia estaba acompañado ahora por multitud de casetas de madera decoradas para la navidad. En un extremo, una pista de hielo acerca por unas semanas este deporte hasta orillas del Ebro.

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Trineos versión Zaragoza

En el otro, unos neumáticos te permiten deslizarte por lo que imita ser una ladera helada. Y los chavales más aventureros pueden liberar adrenalina caminando por cuerdas elevadas y tirolinas. Si los niños son demasiados pequeños, unos curiosos ponis mecánicos se encargarán de cansarlos antes de volver a casa. Para hacer que avancen, hay que levantarse y empujar rítmicamente.

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Parrilla hasta en Navidad

Y para los hambrientos, además del vino especiado, la oferta gastronómica es variada. A los productos navideños, crepes, castañas, tapas de bar…  hay que añadir todas las delicias de la parrilla aragonesa. Eso en Múnich no estaba. Ciertamente todavía no contamos con la tradición de los mercadillos centroeuropeos, pero con el tiempo quien sabe a dónde podremos llegar. De momento vamos por el buen camino. Además, aquí , a pesar de estar al exterior, tampoco se necesita ir con guantes.

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Esculturas en el Patio de Teresa

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¿Tibet o Munich?

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Sobrevolando los Alpes nevados

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cuscus en Munich

2 Comments

  • Santi

    Los mercadillos navideños en Alemania están muy bien. Yo tuve la oportunidad de visitar el año pasado el de Freiburg y también los de la parte francesa alsaciana, los grandes de Strasburgo y Colmar y otros de pueblos pequeños como Riquewir. Hay muchísima gente, pero merecen la pena.

    27 diciembre, 2016 at 2:04 pm
    • nacho
      nacho

      Yo los tengo pendientes todavía. A ver cuándo toca 😉

      27 diciembre, 2016 at 4:48 pm

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