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Bolonia, una agradable sorpresa.

Canales de Bolonia

Bolonia, una agradable sorpresa.

Qué persona metida en el mundo de la educación europea no ha oído hablar de Bolonia y su famoso “plan”.  A todo el mundo le suena, pero… ¿cuántos la conocen? Aprovechando un puente largo y buenas conexiones aéreas, me lancé a ponerle cara a la que se conoce como la “ciudad docta”. Y me llevé una muy buena impresión que me ha dejado con ganas de volver pronto.

Galeria Vitorio Emanuele de Milan

Galeria Vitorio Emanuele de Milan

Uno de los pocos vuelos internacionales que sale de Zaragoza va a Bérgamo. ¡Qué lujo salir en avión de tu ciudad! Luego, tan sólo 50 minutos de autobús, te dejan en el centro de Milán por ¡¡5 euros!! Habían pasado apenas 6 horas desde que salí de trabajar  y estaba cenando un delicioso risotto en Milán. Ya perdonaréis este momento de desahogo mental, pero con sólo recordarlo me vienen las buenas sensaciones otra vez.

Napoleon en la pinacoteca de Brera Milan

Napoleon en la pinacoteca de Brera Milan

Las conexiones de tren desde Milán hacia el sur son frecuentes. Aprovechando las ofertas web, o comprando con antelación, se pueden conseguir precios interesantes en el tren de alta velocidad hacia Bolonia. Por ejemplo, en Carnavales o San Valentín suelen sacar ofertas para viajar en tren por Italia. Yo lo compré para la mañana siguiente y así tener tiempo de visitar el Duomo por dentro. Lo intenté anteriormente cuando iba camino de Grecia, y esta vez la larguísima cola me volvió a echar para atrás. Queda pendiente para la próxima.

Castillo Sforzesco de Milan

Castillo Sforzesco de Milan

Aprovechando que mis amigos milaneses Lucia y Diego hacían de cicerones, me dejé llevar en un paseo por recovecos poco habituales. Atravesando la galería Vitorio Emanuel II se puede llegar a la Scala, y recorriendo las calles Verdi, Monte de Piedad y Fratelli Gabba, pasar por delante del excusivo hotel Bulgari y entrar por una pequeña verja al jardín botánico de Brera, un curioso remanso de paz. Otra puerta te lleva a la Pinacoteca de Brera, impulsada por Napoleón en los tiempos  de la República Cisalpina. Tomando la calle Fiori Chiari, se llega al Castillo Sforzesco, una buena forma de terminar el paseo.

San Stefano en Bolonia

San Stefano en Bolonia

Apenas hora y media de tren por la llanura padana te deja en Bolonia. Reconozco que no había investigado nada de la ciudad ni visto fotos. No quería tachar de la lista las atracciones a visitar. Venía a dejarme impresionar sin esperar nada, con la mente en blanco. Generalmente eso es el preludio de que lo que vas a ver te va sorprender, pues no lo imaginabas. En realidad venía a ver a Elena y Paolo, otros amigos viajeros, y a dejarme seducir por la gastronomía boloñesa. Y acabé sorprendido.

Pasta Fresca Naldi

Pasta Fresca Naldi

Lo primero por la comida. La tortilla de patata es conocida fuera de aquí como tortilla española. La ensalada rusa, es simplemente ensalada de patata en Rusia. Pues bien, la salsa boloñesa, en Bolonia, es sencillamente ragú. Y se suele comer con tagliatelle y no con espagueti. En la via de Pratello 69 está Pasta Fresca Naldi donde la fabrican y la sirven recién hecha riquísima. El vecino Barazzo pone las mesas al aire libre y el vino para acompañar las raciones para llevar. Si vais, la panna cotta está de muerte para postre. Con razón se le llama “Bolonia la gorda”.

Los porticos de Bolonia

Los porticos de Bolonia

Los grandes nombres de las ciudades a visitar en el norte de Italia ha hecho que muchas veces Bolonia pase inadvertida. Puede que sus edificios más importantes no estén fotogénicamente a la altura de los de sus vecinas competidoras, pero para mí el encanto lo tiene el conjunto de la ciudad más que unos monumentos individuales. El color anaranjado da una uniformidad al casco antiguo (uno de los más grandes de Europa) y los porches que recorren casi 40 kilómetros de sus calles le dan una personalidad única. En seguida te sientes cómodo y acogido.

Bibliteca en la iglesia de San Jorge Bolonia

Bibliteca en la iglesia de San Jorge Bolonia

A Bolonia se le conoce también como “la ciudad roja”, y no precisamente por el color de sus casas. El protagonismo del movimiento obrero y la continuada presencia estudiantil, debida a  su universidad milenaria, ha hecho que la ciudad sea un punto caliente de la cultura. Tuve la suerte de que esos días se celebrase la noche blanca del arte y la ciudad estaba llena de actividades culturales. La oferta era tanta que fue difícil elegir. Fueras por donde fueras había galerías, películas, performance de música electrónica que hacía bailar fluidos… Entre las cosas bizarras, aunque no fruto de la noche blanca, me sorprendió ver una iglesia (San Jorge) convertida en biblioteca.

Puestos de editores en Fruit Palacio Re Enzo

Puestos de editores en Fruit Palacio Re Enzo

Como epicentro de las actividades, el palacio del Rey Enzo era la sede de Fruit, la mayor feria de publicaciones independientes de Italia. Era curioso ver lo que en otro tiempo fue un salón gigante de bailes al estilo Versalles, convertido en un mercadillo de puestos de libros. En vez de aristocracia en lujosos vestidos, esa noche los protagonistas eran jóvenes de todas las tendencias. El baile de miradas se había trasladado al patio exterior y a un salón anexo que vibraba con música electrónica, en una extraña pero interesante combinación con el edificio. Ese era el sitio para estar esa noche a juzgar por las colas de los que esperaban entrar todavía pasada la media noche.

Subida a San Luca

Subida a San Luca

A pesar de ser días de socializar, mis anfitriones también me mostraron los rincones de la ciudad. Yo disfruté del recorrido en coche por las colinas alrededor de Bolonia. Sin darte cuenta de que dejas los soportales de la ciudad, en un instante te encuentras rodeado de colinas ondulantes, ajenas por completo al bullicio citadino. Para rematar la salida, terminamos en el Santuario de la Madonna di San Luca, que nos recibió con la luz mágica del atardecer. La mayoría de la gente sube caminando por la galería porticada (más de 600 arcos) que arranca en la calle Saragozza. Sí, sí, Zaragoza, mi ciudad. Aunque hay un barrio entero y una puerta de la muralla con ese nombre, no he podido averiguar un motivo concluyente de su origen. Otra opción es coger un autobús de subida y bajar caminando. El paisaje humano es curioso y hace muy llevadero el camino.

Santuario de la Virgen de San Luca

Santuario de la Virgen de San Luca

Paseando sin rumbo por la ciudad uno puede encontrarse con joyas del pasado como la droguería de la Pioggia, que aunque antigua, es heredera de un comercio del siglo XVI. No muy lejos, paralelos a la via Augusto Righi, están los tramos de canales sin cubrir (hay muchos más que están soterrados), que te transportan a Venecia. La foto típica es desde la ventana secreta de Via Piella, pero yo no me perdería la vista desde la via Oberdan.

Canales de Bolonia

Canales de Bolonia

No me dio tiempo para visitar museos, aunque los hay, y buenos. Entre las iglesias, me encantaron las siete iglesias, también conocidas como Santo Stefano. El edificio circular, con decoraciones exteriores de ladrillo que se dan un aire al mudéjar, alberga el soberbio sepulcro en el que descansaban los restos de San Petronio. La iglesia contigua y el claustro alternan la arquitectura antigua con exposiciones de arte moderno. La plaza exterior es también encantadora.

Tumba de San Petronio

Tumba de San Petronio

Otro de los edificios sorprendentes es  la Basílica de San Petronio.  Aunque su fachada no se llegó a terminar de cubrir de mármol, las dimensiones interiores no te pueden dejar indiferente. En ella, el papa coronó emperador a Carlos V, en una ceremonia que dio mucho que hablar. Los amantes de la astronomía deberían visitarla alrededor del mediodía solar, para ver cómo el pequeño agujero de la nave sureste proyecta su rayo de luz sobre el meridiano que la atraviesa de norte a sur, marcando la fecha.

Plaza mayor y fachada de San Petronio

Plaza mayor y fachada de San Petronio

No quisiera alargarme con la enumeración de los edificios notables para visitar. En estos enlaces de otras webs puedes encontrar las  cosas a ver en Bolonia mejor explicadas de lo que yo podría hacer. Las imprescindibles y las secretas. Tras verla sobresalir continuamente sobre los tejados, me quedé con las ganas de subir a la Torre Asinelli para disfrutar de la vista de pájaro de la ciudad. Así sé que tengo una buena excusa para volver pronto.

Basilica de San Petronio

Basilica de San Petronio con la meridiana

Teatro Arena del Sole

Teatro Arena del Sole

Baile moderno en entorno clasico Palacio Re Enzo

Baile moderno en entorno clasico Palacio Re Enzo

Drogueria Pioggia

Drogueria Pioggia

Palazio de la Mercanzia

Palazio de la Mercanzia

Portici en Bolonia

Portici en Bolonia

Palacio Re Enzo y las Dos Torres

Palacio Re Enzo y las Dos Torres

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