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Erta Ale. Un viaje a la superficie del centro de la tierra.

lago de lava Erta Ale

Erta Ale. Un viaje a la superficie del centro de la tierra.

Hay quien celebra el cambio de año entre las luces de Times Square. Otros bajo los fuegos artificiales del puerto de Sydney. Este año hemos tenido la suerte de comenzar el año junto a las explosiones de lava del volcán Erta Ale en Etiopía, uno de los lugares que más me han impactado de mis últimos viajes.

Panorama del lago de lava Erta Ale

Panorama del lago de lava Erta Ale

Toda persona curiosa ha subido alguna vez un volcán con la inquietud de ver cómo es el agujero por el que sale la lava. O al menos eso es lo que me pasó a mí la primera vez. La realidad convierte la ilusión en desilusión pues la mayor parte de las veces no hay ni siquiera un agujero como el que llevó a Julio Verne a imaginar el viaje hacia el centro de la tierra en el volcán Snæfellsjökull, y lo único que compensa el esfuerzo de la escalada son las vistas. ¡Cuántos madrugones hemos hecho los viajeros para ver amanecer en la cima de un recóndito volcán!

A veces hay suerte y las lluvias crean lagunas de colores en el cráter. En otras ocasiones abundan fumarolas olorosas. Incluso en el volcán Masaya (Nicaragua) puedes encontrar una enorme cruz en la cima para protegerse de lo que los primeros europeos pensaron que era la boca del infierno. Creían que con la cruz evitarían que el diablo saliera a dar un paseo por nuestro mundo. Curiosamente el nombre indígena del volcán Masaya, Popogatepe, se traduce por “cerro que humea”, que es la expresión más habitual con la que se designa localmente a los volcanes.

Iniciando la marcha al volcan

Iniciando la marcha al volcan

Erta Ale significa también en lengua Afar “montaña de humo” pero aunque desde la distancia se observen humaradas, lo que lo hace único en el mundo es su lago permanente de lava en el cráter. Desde la erupción de 1967 la cámara magmática mantiene la lava de la chimenea en estado líquido gracias a unas corrientes de convección que impiden que solidifique. Eso hace que al subir al volcán, cuando uno se asoma al cráter, por fin pueda ver un lago de lava líquida. El espectáculo es hipnotizante. Es como mirar al fuego. No te cansas.

roca a 1500 grados Erta Ale

roca a 1500 grados Erta Ale

Puedes pasarte horas mirando cómo la lava se endurece, apagando el color amarillo y confundiéndose con la oscuridad, para luego empezar a moverse lentamente y volver a sumergirse para fundirse otra vez. En algunos puntos más activos se forman burbujas que salpican de pelotas incandescentes la oscuridad de la noche. Cuesta creer que uno pueda estar ahí, a apenas 10 metros de la roca líquida a más de 1500 ºC que se asoma desde las profundidades de la tierra. Probablemente en otro país que no fuera Etiopía no estaría permitido, o al menos no te podrías mover a tus anchas alrededor del cráter.

No se sabe desde cuando está activo el volcán pues la zona es muy remota y los lugareños  Afar, hasta hace no mucho, se dedicaban a exhibir los testículos extirpados a los forasteros varones que osaban pasearse por su territorio. Se tienen datos de que en 1967 ya existía el lago de lava, pero puede que comenzara en la erupción constatada de 1907 o incluso antes. La particularidad es que hasta la fecha sigue líquido, y salvo momentos puntuales en los que la lava rebosa el borde del cráter e inunda la caldera, la lava está contenida y simplemente está más arriba o más abajo dentro de la chimenea.

sobre el crater

sobre el crater

Hasta hace unos años sólo se podía ver el lago de lava desde un helicóptero, pero ahora ya se puede andar por la caldera y lo habitual es subir al atardecer, para pasar la noche en el borde de la caldera. Los 15 kilómetros de caminata se pasan rápido, pues la visión del resplandor rojo en la cima, sin otras referencias de distancia, hace que la emoción te impulse como si fueras un montañero de toda la vida.  Cuando coronamos el borde de la caldera, lo primero que vimos fue como un fuego artificial. Lo que parecía una fuente de lava líquida iluminaba el exterior del cráter conforme nos aproximábamos. Es una visión que no se me va de la cabeza. Fue como ver en directo un programa de volcanes del National Geographic.

Por la noche sólo ves el amarillo de la lava líquida recortándose en la oscuridad de la noche. Cuando ya han pasado varias horas sin darte cuenta, alguien recuerda que mejor descansar unas horas pues al día siguiente hay que descender. Se duerme en unos primitivos refugios de piedra que cobijan la guarnición militar que protege a los visitantes del cráter, desde que el 4 de enero de 2012 un grupo terrorista asesinó a varios turistas y secuestró a los que no mató. Cuando amanece las sombras te van dejando ver la dimensión de la caldera y aprecias el color gris de la lava no tan caliente del lago que por la noche parecía negra.

Nosotros tuvimos la suerte de que el lago estuviera muy alto y en el espacio de cuatro horas que dormimos, subió como un metro más. Los guías dicen  que  en cualquier momento vuelve a bajar y no se desborda, pero en 2011 rebasó el borde por última vez, y esa es la lava joven que se fractura bajo tus pies al moverte. Con la luz del alba descubres que alrededor del cráter la lava está recubierta de una especie de hierba verdosa. Al observar detenidamente te das cuenta que parecen pelos, y al tocarlo y ver lo rígidos que son te inclinas por pensar que es finísima fibra de vidrio. En realidad son los llamados cabellos de Pelé, la diosa hawaiana de los volcanes, que se clavan sin misericordia al sentarte o apoyarte para levantarte. Es el precio que tienes que pagar por ver este espectáculo de la naturaleza que seguro que pronto explotará como destino turístico.

expedicion Erta Ale

expedicion Erta Ale

militares en crater Erta Ale

militares en crater Erta Ale

Información práctica:

Para visitar el volcán hay que ir en un grupo organizado que aporte la infraestructura de comida y camping, y que gestione los permisos necesarios y los escoltas armados Afar. Eso implica llevar al menos dos 4×4. Cualquier agencia de Mekele o Addis Abeba organiza los tours al volcán. Para el viajero independiente es mejor acercarse a Mekele y sumarse a algún grupo que vaya a salir. Los tours habituales duran tres o cuatro días. Un día para llegar al volcán y subirlo por la noche. Otro para bajar y llegar a Hamed Ela, donde se duerme, y el tercero para visitar Dalol y regresar a Mekele. El cuarto día suele visitarse la extracción de sal en el lago Assal, pero desde mi experiencia no merece la pena estar cuatro días. Si no hay problemas con las pistas de tierra, las caravanas de sal pueden verse al llegar a Hamed Ela el segundo día y ahorrar así tiempo, dinero, y regresar antes a ducharte y dormir por fin en cama.

Camello y lava en el descenso

Camello y lava en el descenso

La aproximación a la base del Erta Ale es dura. Desde la carretera son varias horas por terreno polvoriento y otras tantas botando por caminos entre coladas de lava. Puro territorio 4×4. Los coches se dejan en el poblado de Kasrawat, custodiados por una guarnición militar y de allí los camellos se encargan de transportar los utensilios de camping a la cumbre, y hay rumores de que si pagas, te pueden evitar los 15 km de marcha y 600 metros de desnivel.

fuegos artificiales de bienvenida

fuegos artificiales de bienvenida

En estos momentos hay otros dos lagos de lava activos en el mundo, de los que no puedo aportar ninguna experiencia personal. Del Kilauea, en Hawai, me imagino que no te podrás acercar mucho, y estará todo sometido a medidas de seguridad estadounidenses. Del Nyiragongo, en el Congo, tienes que subir hasta 3500 metros para verlo. Aunque empieces desde los 2000 el reto físico es más duro por altitud y temperatura nocturna. Por eso el Erta Ale es una de las mejores opciones para ver lava, y dentro de unos años la afluencia de gente cambiará la forma de vivir la experiencia. ¡Anímate antes de que sea tarde o se apague!

fuente de lava Erta Ale

fuente de lava Erta Ale

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