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Dos días en Lisboa

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Dos días en Lisboa

Ser la capital más occidental de Europa le ha puesto las cosas de cara al turismo más complicadas que al resto. Sus muchos encantos están venciendo rápidamente esas barreras y Lisboa se está convirtiendo en un destino en auge. Es un destino ideal para escapar un fin de semana. Si quieres disfrutar de sus rincones date prisa antes de que se vaya corriendo la voz o tendrás que ponerte a la cola de los grupos en los callejones de la Alfama.

Vista desde Palacio da Pena

Vista desde Palacio da Pena

En este curso que termina tuve la suerte de regresar a Lisboa para hacer de Cicerón de unos alumnos que la eligieron como parte de su viaje de estudios, así que comparto con vosotros el recorrido. En los dos días que estuvimos en la ciudad pudimos ver los puntos más destacados y nos llevamos una impresión agradable de la ciudad.

Plaza del comercio

Plaza del comercio

Llegamos en el tren Hotel desde Madrid, una interesante experiencia para los amantes del ferrocarril, y comenzamos el día paseando por las plazas de la Baixa pombalina que comenzaba a despertarse. Como el tiempo acompañaba, fuimos a pasar la mañana a Sintra. El viaje en tren desde la Neo-Manuelina estación del Rossio dura un poco menos de una hora. El palacio Nacional, en el pueblo, es interesante si se dispone de más tiempo, pero si no se quiere echar todo el día aquí, al salir de la estación a la derecha están los autobuses urbanos (nº 434) que te suben al monte de Sintra.

Palacio de Pena en Sintra

Palacio de Pena en Sintra

Allí  los colores vivos del palacio da Pena contrastando con el cielo azul componen una imagen perfecta de postal. Aunque parece una construcción de Disneylandia, es el palacio que habitó la familia real portuguesa durante el siglo XIX. En su interior todavía permanecen los muebles, lo que convierte la visita en  un viaje en el tiempo. Las vistas si está despejado son muy inspiradoras.

Entre Cascais y Estoril

Entre Cascais y Estoril

Los autobuses de Scotturb te llevan a Cascais y Estoril directamente (nº 417 y 418) o a través del Cabo da Roca (nº 403), la nariz de la península ibérica. Relajarte en la playa de Cascais (los valientes pueden darse un baño) o tomar una cerveza disfrutando de la costa y las mansiones en el paseo marítimo que la une a Estoril es una agradable forma de terminar el día. Si compras billete de ida y vuelta a Sintra se puede utilizar para volver a Lisboa desde cualquiera de los dos pueblos aunque sea una línea diferente.

Plaza del Rossio

Plaza del Rossio

Por la noche es el momento de disfrutar de la gastronomía lisboeta. Aquí las preferencias son variadas y muy personales. Las calles del Barrio Alto tienen oferta suficiente para todos los gustos y bolsillos. Aunque ya hay espectáculos por toda la ciudad, los puristas del fado preferirán acercarse a la Alfama para disfrutarlo in situ. Nosotros, que estábamos un poco cansados y que dormíamos junto al elevador de Santa Justa, preferimos quedarnos en la Baixa saboreando el bacalao exquisito de O Bacalhoeiro.

Monasterio de los Jeronimos

Monasterio de los Jeronimos

El segundo día se puede aprovechar al máximo comprando un abono de transporte de 24 horas que te permite disfrutar de todos los elevadores, tranvías y autobuses para recorrer la ciudad de cabo a rabo. Nosotros fuimos a pasar la mañana a la zona de Belem, donde es visita obligada el Monasterio de los Jerónimos, máximo exponente del estilo manuelino y claro ejemplo de lo que puede hacerse cuando empieza  a llegar dinero de las colonias.

Torre de Belem

Torre de Belem

Otro de los puntos importantes de esa zona es la torre de Belem, una de las que protegía el puerto desde el que partieron las expediciones que ampliaron los horizontes del mundo conocido, y desde el que Lisboa comerció con su imperio de ultramar. Si se tiene tiempo se puede cruzar a Trafaria en uno de los ferry bus a comer buen pescado. Pero seguro que los amantes de la buena repostería se quedarán a este lado del Tajo y esperarán pacientemente la fila para probar los pasteles originales de Belem.

Se de Lisboa

Se de Lisboa

De vuelta a la ciudad es obligado el paseo por las callejas del barrio musulmán de la ciudad, la Alfama, con la Se (catedral-fortaleza) recortándose por encima de las casas que escalan hacia el Castillo de San Jorge, a cuyos pies hay uno de los mejores miradores de la ciudad. Si se sigue a un grupo de turistas pasarás por la Rua da Regeira para hacerte la foto en el callejón más estrecho de la ciudad. Para volver al centro, nada mejor que el famoso tranvía 28, siempre cargado hasta los topes.

Jardin y mirador de San Pedro de Alcantara

Jardin y mirador de San Pedro de Alcantara

Para terminar el día mi sugerencia es subirse al elevador de Gloria, que te deja en el Jardín de San Pedro de Alcantara, otro de mis miradores preferidos. Desde allí se puede callejear por el Barrio Alto y el Chiado, parando a tomar un café en A Brasileira. Es el momento de sacar papel y boli y apuntar todas las cosas que nos quedan por descubrir de Lisboa. Pero tendrán que ser en otro fin de semana, porque seguro que volverás pronto.

Arte urbano en Lisboa

Arte urbano en Lisboa

La calle mas estrecha de Lsiboa en Alfama

La calle mas estrecha de Lsiboa en Alfama

Playa de Cascais

Playa de Cascais

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