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Xian, final del camino

restos de pigmentos en guerrero Xian

Xian, final del camino

Xian es a la Ruta de la seda lo que Meca a los musulmanes que hacen el Haj, o Santiago a los peregrinos jacobeos. Independientemente de los motivos por los que cada uno se haya puesto en ruta, es el destino idealizado que ha estado en el centro del pensamiento durante el trayecto y te ha ayudado a superar los momentos difíciles, haciendo que sigas adelante. Una vez allí las emociones afloran sin control y sientes que todo ha merecido la pena. Entonces llega el momento del descanso del guerrero.

Distintos vestidos y distintos rostros

Distintos vestidos y distintos rostros

En nuestro caso culminábamos 4000 kilómetros en trenes y buses chinos, alternando los 50 grados a la sombra de Turpan con las nevadas al cruzar las montañas Tian Shan. Pasando de oasis como Kashgar a dunas gigantes de arena en Dunghuang. Previo a la parte China recorrimos las estepas de Kirguistán y visitamos caravasares fortificados que protegieron a nuestros predecesores en este recorrido milenario. También asomaron a mi memoria viajes anteriores a través de Uzbequistán, Irán, Georgia o Armenia, en los que las huellas de la Ruta de la seda se aparecían en mercados y edificios disonantes con las construcciones del país. Por estos caminos no sólo circulaban mercancías, lo hacían ideas y tecnologías que contribuyeron a crear el mundo en el que hoy vivimos.

tres mil años firmes en Xian

tres mil años firmes en Xian

Pero hay una gran diferencia. Hoy en día el viajero que llega a esa meta deseada no tiene que volver sobre sus pasos para retornar a casa como había venido. Gracias a que las compañías aéreas han socializado el precio de los billetes de solo ida, con buscadores de vuelos baratos como liligo puedes solucionar la vuelta a casa con un click. En nuestro caso, y para darle un toque ruta de la seda, salió que la compañía de Azerbayan nos devolvería a Europa por poco más de 300 euros, obligándonos a llegar a Pekín para embarcar.

querreros en filas perfectas Xian

querreros en filas perfectas Xian

La última etapa para llegar a Xian tuvo su momento de tensión. En todas las estaciones había logrado hacerme entender para comprar los billetes de tren, pero en Tian Shui se notaba que la vendedora estaba incómoda con ese pasaporte que no podía leer. Al retirarme de la fila con los billetes me di cuenta que en el lugar donde debían ir los nombres de los pasajeros, estaban escritos unos caracteres chinos iguales. ¡Madrid! Había puesto que Adriana y yo nos llamábamos Madrid. En vez de haber utilizado la página de datos copió de la página del visado chino lo único escrito en sus caracteres, que era lo único que pudo entender; el lugar de expedición se transformó de repente en nuestros nombres.

Torre del Tambor Xian

Torre del Tambor Xian

No había contado que en las estaciones chinas los billetes se compran en una parte que está separada de la estación, y que sólo cuando comprueban que tienes billete nominativo te dejan entrar. No daba tiempo de volver a hacer la fila, ni creo que pudiera hacerme entender, así que toco jugársela. Además el tren estaba lleno y nos volvía a tocar ir de pié. En China hay mucha gente haciendo como que hace cosas, pero en el fondo simplemente están y  no hacen. El que comprobaba los nombres abrió el pasaporte por el visado iraní, que tiene foto, y como tampoco entendía nada de lo que ponía, me lo devolvió y “padentro”. Tanta tensión estomacal para nada.

Mercado barrio musulman Xian

Mercado barrio musulman Xian

La estación de tren de Xian está enfrente de la puerta norte de las murallas que, con sus doce metros de altura, rodean los 14 kilómetros de lo que fue la ciudad Tang del siglo XIV. Es una primera visión que impresiona y que evoca a lo que pudieron encontrarse los viajeros de la antigüedad. Al franquearla uno se topa con la modernidad de sus 7 millones de habitantes y se da cuenta que el pasado ha quedado aislado en rotondas rodeadas de tráfico, como la torre del tambor o la de la campana.

Caligrafia arabe imitando a chino

Caligrafia arabe imitando a chino

Otra de las islas que se resiste al paso del tiempo es el barrio musulmán, donde se aglutinan alrededor de la Gran Mezquita los aproximadamente 50.000 chinos Hui que viven en la ciudad, en un laberinto de callejuelas estrechas. Igual que en tiempos pasados, los turistas se acercan a sus calles convertidas en mercados para curiosear entre las mercancías que las caravanas traían de occidente en un bullicio que apenas descansa en todo el día.

pan de Kashgar en Xian

pan de Kashgar en Xian

Aunque probablemente la mayoría de las cosas que se venden hoy no vengan de muy lejos, el pan sí que es idéntico al que llevo viendo desde Kirguistán y Kashgar. Lo mismo pasa con los pinchos de carne, y con la pasta estirada a mano. Si uno está de viaje por china y quiere tener una experiencia de cómo es la ruta de la seda, un paseo por el barrio musulmán de Xian le hace un resumen. Cuando años atrás pasé por aquí me sorprendió ese cambio cultural respecto a la china de los Han que venía viendo y que ahora cobra sentido conociendo la ruta de la seda.

Gran mezquita Xian

Gran mezquita Xian

En esta visita he encontrado que las calles principales del barrio se han vuelto un poco más disneylandia. Es un proceso inevitable cuando llega la industria del turismo. Pero lo que de verdad me llamó la atención fue la actividad estrella de los puestos de dulces: la elaboración en directo de la melcocha, que yo creía típica de la ecuatoriana ciudad de Baños. Otro dilema para la historia con los chinos de por medio. Además del origen de la pasta, ahora hay que aclarar quién inventó la melcocha. Amigos ecuatorianos: ¿la trajeron los chinos inmigrantes, como el arroz chaufa, o lo llevó un ecuatoriano a China? Agradecería una respuesta.

De la Gran Mezquita recordaba los carteles con caligrafía árabe que imitaban a los pictogramas chinos, las puertas ceremoniales, los alminares tipo pagoda y los parroquianos cubriéndose la cabeza al modo musulmán. Esta vez la visita matutina me descubrió las dos escuelas en las que los niños y las niñas en pijama recibían su instrucción segregada. Los padres les supervisaban a través de las ventanas abiertas y no tuvieron ningún reparo en darle una colleja al hijo enredador que se despistaba de lo que estaba diciendo el maestro, que no paraba de agitar un puntero de madera. Esa escena fue como un viaje en el tiempo.

diversidad de rasgos guerrero Xian

diversidad de rasgos guerrero Xian

La razón por la que la mayoría de la gente viene a Xian es para ver la tumba de Qin Shihuan, el primer emperador chino cuando la ciudad se llamaba Chang´an. Bueno, más que la tumba, que está sin excavar, lo que se visita es el famosísimo ejército de terracota que la custodia. Si alguno es alérgico a las multitudes, me dijeron que la tumba de Hanyangling, el cuarto emperador de la dinastía, es una buena alternativa. Como el transporte allí es escaso y complicado, y Adriana no había visto las figuras de terracota, la dejé para la próxima.

Xian guerreros vista general

Xian guerreros vista general

De todas maneras dejo unos avisos para la visita. Los guerreros están a 33 km de la ciudad y se tarda una hora en llegar. El autobús 306, verde,  sale de la puerta norte de la muralla, pero si no se madruga, se forman colas de cientos de personas para cogerlo. Las entradas para los guerreros se sacan en un sitio que está a 15 minutos andando de la entrada. A no ser que pagues un minibús tienes que recorrer tiendas y chiringuitos, y si los grupos que siguen a la banderita van en dirección contraria, parece que estás remontando un río caudaloso.

guerrero terracota y caballo

guerrero terracota y caballo

Uno puede comer en cualquiera de los tenderetes de fuera, pero si quiere reposar en mitad de la visita, el restaurante oficial tiene un precio aceptable para lo que uno pudiera imaginarse del lugar. Para la visita recomiendo hacerla un poco al revés, para ir de menos a más. Comenzar por el hangar 3, donde está el cuartel de mando, con unas pocas figuras. Luego se pasa al 2, que es más grande y te permite ver de cerca unas cuantas figuras, para culminar en el 1, donde más de dos mil guerreros se ordenan en las filas que tantas veces hemos visto en las fotos.

guerreros en reconstrucción Xian

guerreros en reconstrucción Xian

En la parte de atrás están trabajando en la excavación y reconstrucción de las figuras que van desenterrando, cada una con su fisionomía particular. Las últimas investigaciones indican que también estaban pintados, y todavía se ven pigmentos en algunos de los rostros. Con sus batas blancas da la sensación de que estuvieran montando uno de esos ejércitos de robots de las películas de ciencia ficción, que en un momento dado recibirán las órdenes de su jefe y se pondrán en marcha. En el fondo eso era lo que el emperador pretendía al construirlo: que en el más allá le sirviera para seguir siendo el más poderoso.

restos de pigmentos en guerrero Xian

restos de pigmentos en guerrero Xian

 

Vanguardia del ejercito de terracota Xian

Vanguardia del ejercito de terracota Xian

 

1 Comment

  • V(B)iajero Insatisfecho

    He estado dando un repaso a vuestro ‘blog’ y me pareció realmente interesante. Variedad, estilo, historias interesantes, vivencias no menos atractivas,…, en fin, espero que sigáis disfrutando del maravilloso camino.
    Salud y viajes!!.

    22 febrero, 2015 at 11:52 am

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