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Por el norte de Sumatra

Orangután con su cría, Bukit Lawang

Por el norte de Sumatra

Uno de los peores trayectos de la isla es el que va de Bukittingi hasta el lago Toba; más de catorce horas, por la Transumatra, que en ocasiones esta asfaltada y por momentos es poco menos que un camino. Nuestro autobús, para los estándares del país no estaba nada mal, aunque el aire acondicionado nos congelara hasta los huesos además estaba prohibidísimo utilizar el baño y la parada para cenar la hicieron después de medianoche, cuando por fin habíamos podido medio acomodarnos.

Casas tradicionales Batak, Lago Toba

Casas tradicionales Batak, Lago Toba

Con el cuerpo molido llegamos al considerado el lago más grande del sudeste asiático, cruzamos en un barco desde el puerto en Parapat hasta Tuk Tuk, la zona en donde se encuentran todos los alojamientos. La isla es tranquila y el ambiente invita a relajarse y dejar pasar los días entre buena comida, música en vivo un par de días a la semana y paseos alrededor de la isla dentro del lago. Pueblecitos llenos de encanto, con sus casas de estilo batak y la vida que se mueve frente a ellas, un entorno ideal para desconectar y descansar después de tan largo viaje.

Campos sembrados, Lago Toba

Campos sembrados, Lago Toba

Nuestra siguiente parada fue Bukit Lawang, una pequeña población destinada al turismo gracias a su estratégica posición junto al río Bahorok y punto de acceso al parque Nacional Gunung Leuser. Trekkings hasta de tres días por la selva o paseos para ver elefantes y luego bañarlos, son entre otras cosas los reclamos de la zona, nosotros teníamos claro que solo queríamos ver los Orangutanes y hacer rafting por el río.

Thomas Leaf, Bukit Lawang

Thomas Leaf, Bukit Lawang

Nada mas llegar los graciosos monos conocidos como Thomas leaf, nos recibieron con su alboroto, todo pintaba muy bien. Para ver a los hombres de la selva (Orang hutan en indonesio), fuimos al lugar donde los alimentan a diario, una plataforma a unos 30 minutos de camino entre la selva; la humedad es horrorosa, pero tan pronto ves acercarse a los enormes e inteligentes primates, se te pasa todo, no hay calor, ni mosquitos ni nada. Verlos es todo un espectáculo, además tuvimos la suerte de ver a una madre con su cría; es innegable que estamos emparentados con ellos de alguna manera.

Orangután con su cría, Bukit Lawang

Orangután con su cría, Bukit Lawang

El rafting a la indonesia es bastante curioso ya que se hace sobre los neumáticos de las llantas de camiones, a diferencia de las balsas hinchables tan conocidas mundialmente; no hay grandes rápidos ni riesgos, pero es muy divertido además vas viendo la selva a lado y la do del río.

Rafting por el río Bahorok, con MIchelle y Martin

Rafting por el río Bahorok, con MIchelle y Martin

La segunda pesadilla por las carreteras de Sumatra, fue desde Medan hasta Banda Aceh y no es porque la carretera este en malas condiciones, todo lo contrario, es tan buena, que los conductores no corren, vuelan; de todas formas ni la velocidad ni la pericia de los conductores hacen más corto el trayecto, catorce horas, con apenas un par de paradas entre med io.

Playa Sumur Tiga, Pulau Weh

Playa Sumur Tiga, Pulau Weh

La idea era cruzar el mismo día a la Isla Weh, pero una vez más el Ramadán, nos la jugaba, ya que justo ese día era festivo, por el inicio del Idl Fitri, la celebración del fin del ayuno musulmán, así que además de que los horarios de los barcos funcionaban un poco de forma espartana, las hordadas de turistas locales eran evidentes. Finalmente cruzamos y la espera valió la pena, la isla es espectacular, verde, salvaje, considerada uno de los mejores sitios del país para caretear, y estábamos dispuestos a comprobarlo.

Vista del mar, desde la terrazaz de la cabaña, Iboih. Pulau Weh

Vista del mar, desde la terrazaz de la cabaña, Iboih. Pulau Weh

Pasamos un par de días en la zona de Pantai Sumur Tiga, descansando y dejándonos consentir por el buen tiempo, la buena comida y un excelente alojamiento. Luego nos fuimos a Iboih, donde la vida se encuentra debajo del mar; miles peces de colores y tamaños distintos así como corales impresionantes. El color del mar es increíble, y el agua es tan clara que desde la terraza de nuestra cabañita veíamos pececillos, sepias y medusas. Allí estuvimos en buena compañía con una pareja de españoles encantadores y divertidos, Ivan y Charo, a quienes visitaremos de vuelta a casa.

Casa tradicional Banda Aceh

Casa tradicional Banda Aceh

Antes de salir del país para renovar nuestro visado por unas semanas más, pasamos una noche en Banda Aceh. Para muchos, este lugar apareció en el mapa del mundo, a partir del terremoto y el tsunami del 2004, ya que fue el lugar con diferencia más afectado por dichas catástrofes. Durante décadas, en la zona reinaba la violencia y la guerra, en busca de la independencia, pero no fue hasta diciembre del 2004, cuando se permitieron las ayudas humanitarias y el reinicio de las negociaciones de paz.

Gran Mezquita de Banda Aceh

Gran Mezquita de Banda Aceh

La ciudad, fue casi reconstruida en su total idad, lo que le da un aspecto algo más moderno y agradable que cualquier ciudad del país; la gente como siempre encantadora y risueña, pese a la dura vida que han tenido. Visitamos el museo del Tsunami, y es de esos lugares de los que sales con el cuerpo adolorido y sintiéndote chiquitito. Los comentarios de los sobrevivientes son estremecedores, pero no por lo que habían perdido, sino por lo que habían ganado con los desastres naturales. Decían que “gracias” a ello, su vida había cambiado, ahora tenían paz, que era lo que más anhelaban.

 

Una vez más, Indonesia, nos ha cautivado, por su cultura, su gente, sus paisajes, su comida, un lugar donde siempre hay rincones para descubrir y disfrutar.

 

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