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Pingyao, una isla Ming en la china moderna

torre de vigia

Pingyao, una isla Ming en la china moderna

Recorrer  la ruta de la seda te transporta a tiempos en los que el viaje era una verdadera aventura. Tras visitar los guerreros de terracota, salir de Xian fue un baño de modernidad: la nueva estación del tren de alta velocidad a Pekín parece un aeropuerto.  El control de billetes es un Check in en toda regla, y para entrar tienes que pasar los mismos controles que si fueras a tomar un avión. Con las nuevas tecnologías te dejan pasar el agua si es que el espectrofotómetro no detecta que es una sustancia sospechosa. A ver si aprenden por estos lares.

Estación de tren alta velocidad Xian

Estación de tren alta velocidad Xian

Una vez en marcha descubres que el propio tren es un ejemplo de la conexión entre la china tradicional y la moderna. El baño occidental tiene su versión de “agujero para acertar” al otro lado del pasillo, para aquellos que todavía no abrazan las posturas modernas para evacuar. Ese mismo es el  contraste con la china clásica que representa Pingyao, una antigua e interesante ciudad a medio camino entre Xian y Beijing. Fundada hacía el siglo XVI, es un buen ejemplo de lo que era la China de las dinastías Ming y Quing. Su arquitectura, los farolitos rojos en todas las casas, las calles empedradas son una gozada para la vista y es como si te transportaras en un viaje hacia atrás en el tiempo.

torre de vigia

torre de vigia

El pasado próspero de la región está reflejado en su casco antiguo, rodeado con una impresionante y muy bien conservada muralla de unos 600 años de antigüedad, así como  un buen número de enormes  torres de vigilancia y 6 majestuosas puertas bajo las que todavía se ven las marcas de las rodadas de los carros erosionadas en el centenario pavimento. Esta prosperidad se debió a que Pingyao fue el lugar de origen de uno de los grupos de negocios más importante entre los siglos XIV y XIX, el cual jugó un papel decisivo en el desarrollo económico de la zona.

Escultura de templo Pingyao

Escultura de templo Pingyao

Ejemplo de ello, es la apertura de la primera casa de cambio, que se abrió en la ciudad, y durante los siguientes 100 años, Pingyao albergó la mayor cantidad de negocios de este tipo de todo el país, era como el Wall Street chino durante el siglo XVIII. La parte antigua de la ciudad está considerada como un museo histórico, gracias a la historia que se oculta tras cada edificio o calle, por esto mismo hay que pagar para entrar a prácticamente todos los edificios, aunque también existe un pase para visitar todos monumentos incluido un paseo por la muralla.

Muralla de Pingyao y coches electricos

Muralla de Pingyao y coches electricos

Debido a su estratégica ubicación, Pingyao es muy turística, hordas de visitantes locales y extranjeros se pasean por las pintorescas callecitas, visitando templos, comiendo en cada esquina las delicias que se ofrecen y comprando cuanto se vende en las cientos de antiguas tiendecitas de la calle principal llamada Ming-Quing. Al menos han sabido mantener las calles libres de coches, y sólo unos vehículos eléctricos tienen permitida la circulación para acercar a los sitios de interés a los turistas.

puerta sur de la muralla

puerta sur de la muralla

Dicha calle también es conocida como Nanda Jie o calle Sur, y es el lugar donde podemos encontrar algunas de las casas típicas que dan fama a la ciudad. Recintos de varias habitaciones, que pueden tener de uno a dos niveles, construidas alrededor de patios generalmente rectangulares. El boom turístico ha hecho que muchas casas que no tienen suficiente valor histórico se rehabiliten para transformarlas en hoteles con encanto, y pasar la noche sintiéndote emperador Ming se ha convertido en parte del atractivo de la ciudad. El futon está bien, pero intenta aprender en chino la frase “me puede cambiar las almohadas rellenas de cereales por una normal” si no quieres oir más rato del necesario el canto de los grillos enjaulados.

durmiendo como un emperador Pingyao

durmiendo como un emperador Pingyao

Al salirse un poco de las calles más concurridas, se puede ver la vida de los locales. Algunos pasan horas bebiendo te y fumando en los puestos carentes de glamour, pero con encanto, mientras otros pasan el tiempo jugando a lo que podríamos denominar ajedrez chino. Callejeando dimos con un hotel centenario sin reformar en el que las pinturas, si bien no eran tan coloridas como las de los restaurados, al menos eran las originales. Esa pudo haber sido la impresión que se llevaron los primeros viajeros que acudieron a Pingyao antes de que la industria turística lo tomara al asalto, e iniciara el cambio de letras del comunismo al consumismo.

esperando al turista para la foto Pingyao

esperando al turista para la foto Pingyao

casa transformada en hotel en Pingyao

casa transformada en hotel en Pingyao

Detalle de pinturas Pingyao

Detalle de pinturas Pingyao

 

monumento a las milenarias damas chinas

monumento a las milenarias damas chinas

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