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Irán, un país lejos de estereotipos

Sultan Amir Ahmad Hamam

Irán, un país lejos de estereotipos

Al viajar o planear un viaje estamos acostumbrados a tener toda la información a la mano, tanto de horarios de transportes como precios de alojamientos, o simplemente para hacerte una idea del coste de la vida en dichos lugares. Al escoger Irán, como destino para nuestras cortas vacaciones de Semana Santa, nos hizo sentir como volver un poco al pasado, ya que es casi imposible encontrar datos útiles en Internet, completamente inviable comprar vuelos o tiquetes de tren o siquiera ver su precio, pero nada de eso nos detenía, Irán venía resistiéndose desde años atrás y esta vez era el momento perfecto, pese a que nuestros amigos y conocidos nos dijeran lo locos que estábamos al querer ir a un país tan peligroso.

 

 

Antiguo fuerte de Dubai

Antiguo fuerte de Dubai

La mejor opción para acceder al país fue por Dubai, y de paso aprovechamos para dar un paseo por lo poco antiguo que tiene la ciudad y por los centros comerciales, con enormes peceras llenas de tiburones y consumidores por doquier. Tuvimos la suerte de poder coincidir con un viejo amigo de Barcelona, a quien no veía al menos unos 8 años. Comimos juntos, y aunque se hizo corto el tiempo, fue muy agradable encontrarnos después de tanto tiempo y tan lejos de casa.

 

Con Carlos del Campo en Dubai

Con Carlos del Campo en Dubai

 

A Tehran llegamos poco después de las 9 de la noche, una hora incómoda para llegar, pero las opciones para ir a ese país no son muy amplias.  Siempre había escuchado a la gente, que mientras el avión aterrizaba en territorio iraní, los anuncios por los altavoces, de que las mujeres debíamos usar el pañuelo para cubrir la cabeza y de tener presente el código de vestimenta, no cesaban. En mi caso, no los oí y no por que fuera medio dormida, si no simplemente no hubo tales comentarios. Me puse como es debido mi pañuelo negro, otra norma que había leído, y pase por migración, sin problema alguno.

Al hotel llegamos casi a media noche, agotados y algo perdidos, así que dormimos muy bien. Al día siguiente nos enteramos de que habíamos estado alojados a escasos metros de la antigua embajada de Estados Unidos, epicentro de la revolución.

 

 

Mezquita Jamkaran

Mausoleo Hazrat-e Masumeh

Nuestro primer destino en el país fue Qom, lugar de peregrinación ya que es considerada ciudad santa en el Islam de los chiitas. Al comentarle a los locales por nuestro deseo de ir a esa ciudad, ellos nos preguntaban con caras de asombro:

– Por que Qom??

– Que quieren ver alla? Solo hay religiosos…

Cada comentario que nos hacían, acrecentaba mi interés por esa ciudad. Llegamos a la hora de la comida, y nos encontramos con una ciudad abarrotada de gente, no solo la mezquita Jamkaran hervía de  fieles, los restaurante y parques estaban adornados con turistas iraníes, quienes aprovechaban sus últimos días de vacaciones de Noruz, o inicio del calendario persa.

Solo nos dio tiempo de probar nuestro primer kebab local y visitar envuelta en una sabana negra, el templo con el sepulcro de Fátima. Semanas mas tarde en una cena, una amiga nos comentó que 15 años antes cuando visitó dicha Qom, vió escenas desgarradoras de mujeres gritando y llorando desconsoladamente frente a la tumba de la hija del séptimo iman de los musulmanes, imágenes muy lejanas de lo que vimos, mucho respeto como en cualquier templo pero sin fanatismos.

 

Teemcheh-e-Amin o el bazar de Kashan

Teemcheh-e-Amin en el bazar de Kashan

Tras un par de horas en un taxi compartido llegamos a Kashan, una antiquísima ciudad que comenzó como un oasis para los viajeros entre Qom y Kerman. Sus calles se encuentran llenas de historias y relatos, como el que nos habla de la ciudad de origen de los reyes magos; cierto o no, es un lugar donde la arquitectura y la antigüedad no dejan paso a la “modernidad”. Visitamos el bazar al atardecer, todo un deleite para los sentidos, colores, olores, sonidos se mezclan por doquier, eso sin contar con el sentido de la orientación que es muy fácil perderlo en eses laberinto de callejuelas.

Me encantó el Teemcheh-e-Amin en el bazar de la ciudad, donde los arquitectos persas usaron magnificas estructuras en forma de cúpulas para ventilar los espacios interiores durante el día.

Sultan Amir Ahmad Hamam

Sultan Amir Ahmad Hamam

Kashan también es conocida por las hermosísimas y antiguas casas de mercaderes, donde se puede disfrutar del lujo que poseían cada una de ellas, ya que es posible pasearse por todos los rincones de los edificios sin problema; eso si, pagando el valor de la entrada, que a modo informativo vale en muchas ocasiones hasta 10 veces el valor de ticket para los locales.

Otro atractivo que no tiene desperdicio son los baños de Sultán Amir Ahmad, mas conocidos como los baños Qasemi. Construido hacía el siglo XVI, era un baño público tradicional, restaurado un siglo mas tarde debido a los destrozos causados por un terremoto. El interior esta finamente decorado con mosaicos color turquesa y dorados, así como dibujos artísticos. Al subir al techo, llama la atención la cantidad de cúpulas que tienen cristales, para iluminar el in

terior.

Mezquita de Jamkaran

Mausoleo Hazrat-e Masumeh

Mujer Iraní en el techo del Hamam del Sultan Amir Ahmad

Mujer Iraní en el techo del Hamam del Sultan Amir Ahmad

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