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Increíble Bolivia

Santa Ana

Increíble Bolivia

Bolivia era uno de los países a los que estaba deseando llegar, pese a las advertencias de otros viajeros, acerca del transporte, las carreteras, la comida, y como alguien nos comentó en algún momento, “Bolivia es la india de Suramérica”. El recorrido lo empezamos en el sentido opuesto, al circuito típico de todos los viajeros,  por la zona menos visitada, la Chiquitanía.

San Jose de Chiquitos

San Jose de Chiquitos

Las seis horas de trayecto en un decente bus, desde la polvorienta, cálida y caótica ciudad fronteriza de Puerto Guijarro hasta San José de Chiquitos, fueron muy divertidas e interesantes, no solo por la variedad del paisaje si no por nuestros compañeros de flota, una familia entera de menonitas, todos ellos vestidos de la misma manera; las mujeres tanto niñas como adultas, usan vestidos anchos floreados sobre fondos oscuros y los hombres, visten overoles oscuros y sombreros. Según nos contaron, los primeros que llegaron al país, lo hicieron hace unos 25 años, desde Belice, que le da el nombre a la colonia donde ellos viven.

Interior de la iglesia de San Rafael

Interior de la iglesia de San Rafael

Es cuanto menos curioso, la manera en que los menonitas viven, manteniendo en reglas generales sus antiguas costumbres pacifistas y en algunos casos extremadamente conservadoras. Son trabajadores incansables, se caracterizan por la elaboración de lácteos y embutidos, las labores del campo, el cuidado de los animales y se sienten muy responsables de sus hermanos menores. Pero también hay  situaciones fuera de la rigidez, que hacen gracia, como el hecho de que algunas de las colonias tengan permitido tener celular, pero no les admiten tener electricidad, para cargar sus baterías; o que usen lavadoras y las hagan funcionar con el motor del tractor, eso si, solo cuando la colonia lo consienta.

Santa Ana

Santa Ana

San José de Chiquitos, resultó una agradable población, donde dejar pasar los días, descansar y hacer una primera inmersión en la maravillosa obra realizada por los jesuitas a finales del siglo XVII. Cuanto mas nos adentrábamos a la zona de las misiones de la Chiquitanía, mas disfrutábamos de los encantadores pueblecitos, que albergan los templos de las antiguas reducciones. Cada una de las iglesias tiene algo que la diferencia de las otras; la de San Rafael, se caracteriza por los detalles finos de su interior; la de Santa Ana, tiene una marcada diferencia, ya que fue construida posteriormente a la expulsión de los jesuitas,  además tiene un valor añadido, el hermosísimo órgano de 1750.; la de San Ignacio, es impresionante por las dimensiones que tiene, aunque esta totalmente restaurada. Dejamos para el final Concepción, ya que posee importantes tesoros como la iglesia, el museo misional y el archivo de antiguas partituras encontradas en Santa Ana.

San Ignacio de Velasco

San Ignacio de Velasco

Por Santa Cruz pasamos para partir un poco el camino hacía nuestro siguiente destino. Allí nos encontramos con dos grandes sorpresas, una fue Simón, un hermosísimo y amigable tucán, que se pasea por los pasillos del hostal donde nos alojamos en la ciudad. La otra fue, el estreno de un espectáculo musical a cargo de la orquesta de Santa Cruz, fue un show muy original, con mezcla de piezas clásicas, salsa y hasta una versión de Michael Jackson.

Con Simón, en Santa Cruz

Con Simón, en Santa Cruz

A Cochabamba llegamos con mas de cuatro horas de retraso, por uno de esos incomprensibles  atascos que aparecen y desaparecen sin explicación alguna. Los días en la ciudad los compartimos con nuestros amigos Marcel y Carole. Tuvimos la suerte de presenciar la celebración de San Juan, miles de personas bailando con sus trajes típicos durante horas. Otro día visitamos el enorme mercado, donde se puede encontrar desde jugos de muchas frutas, gracias a la fertilidad de su tierra y al clima agradable durante todo el año, también ropa, costureros y un apartado con el mercado de la hechicería. Paseamos por el prado, una agradable zona con jardines muy cuidados y vendedores de jugos de naranja por doquier.

Comiendo con nuestros amigos franceses en Cochabamba

Comiendo con nuestros amigos franceses en Cochabamba

No tan conocido como el Redentor de Rio de Janeiro, el Cristo de la Concordia, que se encuentra en la cima del cerro San Pedro, es la figura de Jesús mas grande del mundo.

En las calles del centro de la ciudad, se puede apreciar muchos edificios coloniales e iglesias. Cochabamba goza de buena fama por su gastronomía, allí probamos platos exóticos como el silpancho, que es una buena cantidad de arroz y papas fritas, sobre la que se coloca un corte muy delgado de carne y sobre esta un par de huevos fritos. También comimos pique a lo macho, compuesto por carne troceada, salchichas, queso local y huevo duro,  sobre una buena porción de papas fritas, tomate y cebolla.

Cristo de la Concordia, Cochabamba

Cristo de la Concordia, Cochabamba

El maíz esta presente tanto en sopas, platos principales y bebidas, como el tojori y el api, pese a que son típicos del altiplano se encuentran en casi todo el país, se diferencian en que el segundo, se prepara con granos de maíz morado, dando su color característico, son buenos acompañantes de buñuelos y pasteles de queso.

 

Mercado de la Hechicería

Mercado de la Hechicería

 

 

 

 

 

 

1 Comment

  • Myriam

    Que pronto, por cierto tengo yo que visitar ese mercado de echiceria….

    10 julio, 2012 at 8:43 am

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