Loading

Hasta luego, maravillosa India

Mamallapuram. Antes fue todo una roca

Hasta luego, maravillosa India

Pablo, Helena y la pequeña Lola, nos recibieron en su casa en Chenai, sin apenas conocernos; nos habían contactado gracias a la web, casi desde la primera semana de viaje y desde entonces nos abrieron las puertas de su morada. Fue muy agradable, era como estar en la casa de alguno de nuestros amigos en España, hablando el mismo idioma, comiendo tortilla de patatas, embutidos y quesos. Nos mostraron una cara mas de la india, la que viven los expatriados.

Con Pablo en las cinco Rathas

Con Pablo en las cinco Rathas

Pablo nos llevo a Mammallapuram, un curioso lugar donde parte de los templos están bajo el agua, pero se pueden divisar desde una barca, nosotros preferimos no arriesgarnos, ya que ese día el mar estaba revuelto y el día oscurillo. Otras de las grandes atracciones son las cinco Rathas, o carros usados para festivales religiosos, pero con la diferencia es que estos, son monolitos esculpidos en inmensas rocas, junto al mar. Otro día visitamos algunos de los templos  en Kachipuram, y el más curioso es el Sri Ekambaranathar, con mil lingams, símbolo fálico del dios Shiva, alrededor del edificio central.

Templo en Mammalapuram

Templo en Mammalapuram

Para despedirnos de India escogimos el estado de Kerala,  y fue una muy buena decisión, ya que las diferencias con el resto del país son evidentes; encontrarlo algo mas organizado y mas limpio, nos ayudaron a quedarnos con una mejor impresión del país, si cabe.

Cochin, es un singular sitio para empezar la travesía por este estado. Antigua ciudad Portuguesa, Holandesa e Inglesa, su encanto radica en las antiguas casas, convertidas en alojamientos para casi todos los bolsillos y las enormes redes chinas que usan para pescar, necesitando unas cuatro personas para hacerlas operativas.

Redes Chinas

Redes Chinas

Uno de los atractivos mas demandados de Kerala, son las ciénagas; así que hicimos un curioso recorrido entre Kottayam y Allepey, compartiendo asiento con locales que van a trabajar,  niños que salen del colegio o fieles que van a los templos. El recorrido se hace en el lago Vembanad, junto a arrozales con diversa flora y fauna, pero el realmente salvaje y natural, es el que se hace alrededor de la isla de Munroe. Durante poco mas de dos horas paseamos entre estrechos canales llenos de vida, parece mentira estar en un sitio tan tranquilo, en India.

Canales en la Isla de Munroe

Canales en la Isla de Munroe

Siguiendo hacía el sur por la costa, nos quedamos mas de lo esperado en la playa de Varkala, famosa por su acantilado, su comida y el ambiente distendido que se respira. Pero no todo fue solo playa, tuvimos la suerte de presenciar un espectáculo, de la antiquísima forma teatral conocida como Kathakali. Además de la intensa gesticulación facial y con las manos durante la función, el maquillaje tiene gran importancia ya que realza las cualidades de cada personaje.

Kathakali

Kathakali

La última noche en territorio indio, la pasamos en Kanyakumari, el punto más al sur del país, donde los locales, muy orgullosamente dicen que sus costas son bañadas por tres mares. Templos, iglesias y memoriales a grandes personajes de la historia, se encuentran decorando la curiosa población; pero no hay nada mejor que la cantidad de gente bañándose en el mar mientras esperan a ver el atardecer, justo en el sitio donde hay un cartel que se lo prohíbe.

Playa de Kanyakumari

Playa de Kanyakumari

Antes de irnos al puerto para tomar el ferry a Sri Lanka, hicimos un pequeño desvío para visitar el Palacio de Padmanabhapuram., una preciosa despedida, ya que es un buen ejemplo de arquitectura de la zona. Grandes espacios, que permiten la entrada de la luz pero no del calor y estrechos pasillos con refrescantes corrientes de aire, son las características principales del edificio.

Palacio de Padmanabhapuram

Palacio de Padmanabhapuram

Cada momento de los casi dos meses que pasamos viajando por el país, los disfruté al máximo; es un país lleno de vida, de colores, de olores, pero sobretodo de gente con corazón y muy grande; las sonrisas son gratis y por eso mismo se las ofrecen a todo el mundo. Tuve dos experiencias con mujeres que me  obsequiaron objetos, que ellas vendían para sobrevivir, y la verdad es que me hicieron sentir pequeñita con tanta generosidad. Los indios son gente buena y en muchos casos inocentes, como niños.  Afortunadamente hemos dejado muchos sitios pendientes de visitar, así siempre tendremos una razón mas para volver.

Ultimo atardecer en India

Ultimo atardecer en India

1 Comment

  • JOSE A

    TODO PRECIOSO. A SEGUIR DISFRUTANDO, PERO AHORA PARA MI CASITA THAILANDIA, A VER ESAS FOTOS. SI VAS A LAOS ILUSTRAME PLEASE ES MI PROXIMO OBJETIVO

    23 noviembre, 2011 at 8:58 pm

LEAVE A COMMENT


*