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A la caza de las auroras boreales en Laponia sueca

aurora con el ojo de pez

A la caza de las auroras boreales en Laponia sueca

Ver las auroras boreales es como cobrar una gran pieza de caza. Tienes que ir al lugar apropiado, en el momento adecuado, rezar para que no haya nubes y estar atento por si tienes la suerte de que se aparezcan. Todo esto sucedió la noche del 3 de marzo y la emoción contenida de los allí presentes estalló como si hubiéramos conseguido una medalla olímpica tras años de esfuerzos.

aurora boreal con estrella fugaz

aurora boreal con estrella fugaz. Foto de JL Trisan

La elección del lugar es primordial, pues las auroras se producen en una corona alrededor del polo, que es generalmente visible por encima del círculo polar en zonas con poca contaminación lumínica. Por tanto cuanto más al norte vaya uno, mayor probabilidad. Kiruna, el aeropuerto más al norte de Suecia pintaba como un buen sitio Lo del momento es más delicado.

aurora vista con el ojo de pez

aurora vista con el ojo de pez

La aurora es el resultado de la actividad solar chocando contra la atmósfera, caprichosa y difícil de predecir. Los expertos dicen que esa actividad se presenta en ciclos de 11 años y que en 2013, en teoría, alcanza uno de sus máximos. A mayor actividad solar, más intensidad tendrá la aurora y más al sur se podrá ver. Ese fue el caso el 25 de enero de 1938, en el que una gran tormenta solar generó una aurora roja que se vio desde la península Ibérica, inmersa en plena guerra civil, lo que hizo que muchas personas que la vieron creyeran que se tratara del resplandor de un simple incendio fruto de algún bombardeo.

auroras sobre las cabañas

auroras sobre las cabañas

Hoy hay páginas web que predicen con bastante fiabilidad la actividad con unos días de antelación, así que las personas que no tengan que mirar los costes pueden planificar el viaje de acuerdo a las tormentas solares que se esperen. El resto, que lo planificamos según nuestras vacaciones y el precio de los vuelos, tenemos que afinar a semanas vista y cruzar los dedos. Otro dato a considerar es la fase lunar. Si está alta y luminosa hará que las auroras leves sean más difíciles de ver. La duración del día también es importante de cara a poder hacer otras actividades, pues los meses de invierno a según qué latitudes pueden ser de noche perpetua.

por fin bajo la aurora

por fin bajo la aurora

Los expertos también dicen que en las proximidades del equinoccio (marzo y septiembre) la posición de la tierra es mejor para el impacto de los vientos solares, así que con todos esos datos, y sobre todo con un puente que en Zaragoza tenemos para el 5 de marzo organicé el viaje a la Laponia Sueca, recogiendo el guante que mi amigo José Luis me lanzó. Sabíamos que era una lotería, pero todas las variables apuntaban en la buena dirección. Era cuestión de llegar a Kiruna y esperar a la noche. Teníamos tres “disparos”.

aterrizando tras el circulo polar

aterrizando tras el circulo polar

El termómetro del aeropuerto nos recibió a 12 grados bajo cero. Nunca había aterrizado en una pista blanca, pero la emoción en seguida se disipó. Estaba nevando, y la previsión era así para toda la noche. La actividad solar era buena, pero con nubes no se podía ver nada. Así que primera noche con la pólvora mojada, aunque oí cómo un guía les decía al día siguiente a los recién llegados: “Anoche hubo muchas auroras. A ver si hoy tenemos tanta suerte”. Imagino que será un mantra que repiten para generar interés y en caso de no verlas durante la estancia, irse a casa con la sensación de que si hubieran llegado un día antes hubieran visto, y así repetir.

lago helado en Abisko

lago helado en Abisko

En estas latitudes hay dos cosas seguras. Va a hacer frío, y todo lo que quieras hacer vale un pastón. Pero puestos ya en canción decidí ir más al norte, hasta Abisko, un pueblito junto al helado lago Tornetrak y uno de los lugares de suecia con menos precipitación, y por tanto nubes. Conforme el día avanzaba las nubes iban desapareciendo, y cuando el sol mostró su último rayo sobre el lago blanco, el cielo era completamente azul. La actividad solar prevista no era muy alta, pero al menos no había nubes. Esa noche podría ser “la noche”.

aurora en cortina

aurora en cortina. Foto de JL Trisan

Un japonés ya estaba equipado con el trípode listo y le pregunté en qué dirección salía las auroras. Extendió el brazo e hizo un arco por encima de su cabeza. “All, all”. Las estrellas en seguida se empezaron a dejar ver con la estrella polar casi en el cénit, pero el frío empezaba a arreciar, así que me metí al calor del fuego del albergue para dejar pasar un rato. Al salir y comenzar a caminar hacia la cabaña, una especie de nube alargada blanquecina, rara, flotaba sobre el lago helado. Era mi primera aurora. Comencé a correr para avisar al resto, y pronto estábamos todos disfrutando de uno de los espectáculos más bonitos de la naturaleza.

auroras

auroras. Foto JL Trisan

Se había adelantado a la hora estadística más habitual, así que dejamos la cena a medio hacer y nos enfundamos con todas las capas posibles, y buscamos un sitio sin luz para poder recrearnos de las luces en toda su magnitud. El ojo humano no es capaz de ver el color verde que sale en las fotos, así que al principio disfrutábamos más los colores que sacaban las cámaras de fotos, que con la aurora al natural. Pero cuando la intensidad empezó a aumentar, entiendes que éste sea un espectáculo que arrastre gente de lugares alejados a quedarse con la boca abierta con un frío de 20 bajo cero. Hasta el vino se había vuelto granizado. Ver bailar una aurora gigantesca sobre tu cabeza, como decía el japonés, ocupando todo el cielo, es algo que uno recuerda toda la vida.


secuencia de una noche de auroras

Cabañas en camp Ripan

Cabañas en camp Ripan

La tercera noche volvíamos a estar en Kiruna, en el tranquilo Camp Ripan, que tiene la ventaja de estar sin luces en su lado norte, pero cerca del centro para poder dar una vuelta a pie por la ciudad. Nos acercamos a ver otra sesión de auroras, menos intensas que las del día anterior, pero que nos dibujaron la sonrisa del que deja escapar una pieza porque ya ha cazado una más grande.

mas auroras

mas auroras. Foto JL Trisan

 

aurora con el ojo de pez

aurora con el ojo de pez

 

1 Comment

  • lola

    ¡Que bonita narración!
    Preciosas las fotos. He revivido esos emocionantes momentos. Muchas gracias

    15 marzo, 2013 at 12:12 am

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